lunes, 27 de marzo de 2017

Estoy bastante mosqueada conmigo misma porque he olvidado dónde he puesto las últimas ecografías con el informe del médico. He buscado en los lugares previsibles donde podía haberlo dejado, (en el despacho, en los cajones, en el armario...), y en los imprevisibles (en el baño, en la cocina, debajo de la cama...) Recuerdo que las tenía encima de la mesa y como iba a tener visita, me dije, las voy a guardar. Pero mi mente las guardó tanto que ya no sé dónde las puse.
¿Tiene algún significado este olvido? Como decía Freud, todos los olvidos tienen su significado... Y hasta que no lo acepte, lo quiera y supere la rabia que me genera, seguro que no las voy a encontrar. ¡Aunque no es una garantía!
Ya tengo tema para meditar esta noche.

jueves, 16 de febrero de 2017

Queridos todos... de nuevo vuelvo a escribir... ¿qué tiene que suceder para que saque cinco minutos para estar aquí con vosotros? Es triste, pero es verdad: tiene que ocurrir algo gordo, y esta vez ha sido algo muy, muy gordo. El lunes se suicidó mi primo. 
Cuando cogí el teléfono y mi madre, con voz temblorosa me lo contaba, no podía creerlo. Era parte de una película de miedo en la que no quería participar... Sin embargo, al día siguiente en el tanatorio, allí estaba, con su cara blanca, serena, tranquila. "Por fin ha descansado", ha dicho mi tía entre un mar de lágrimas...
Gracias a ella pude despedirme con unas palabras de Hellinger: "Respeto tu destino y tu decisión. Ahora puedes estar en paz y quiero que sepas que todo sigue bien, que ahora lo malo puede darse por terminado, encuentra tu paz..." 
Las repito cada día para dejar libre mi corazón de culpa, y para dejar que su alma se vaya serena.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Es díficil explicar con palabras lo que sentí ayer después de ver la película "Un monstruo viene a verme". Una mezcla de pena y gratitud, tranquilidad y sorpresa. Fui sin saber que de transfondo se trataba el tema del cáncer y por supuesto, a las que lo hemos pasado o estamos en ello, no nos puede dejar indiferentes. Además, en mi caso, con un hijo con el que se ha compartido todo el proceso.
Quiero alabar la forma en que se trata el mundo contradictorio de las emociones sin juzgarlas (sobre todo porque lo hace desde el punto de vista del niño) . Sentir rabia o enfado por algo, no te condena a ser una persona mala, y por otro lado, el ser estricto y autoritario no te impide de ser una persona buena.
Pero lo más importante, la lección que yo me llevé ayer es que HAY QUE SOLTAR, hay que dejar marchar lo que nos impide crecer. Es una reflexión que me duele, porque aún tengo muchos anclajes a la enfermedad, muchos deseos de que las cosas fueran como antes del cáncer... Sin embargo, ya nada es igual... y  tengo que seguir adelante...

jueves, 22 de septiembre de 2016

Quiero compartir un video de David Palacín, fotógrafo burgalés comprometido con muchas causas, y ahora también con el cáncer. Me he visto tan identificada con Bea que quiero compartir su mensaje. ¡¡Llenemos la vida de colores!! Al cáncer no le gustan los colores.

domingo, 31 de julio de 2016

Estamos de enhorabuena. He tenido una nueva sobrina preciosa. Ya era hora de que entrara en casa la VIDA con letras mayúsculas y nos entrara un soplo de aire fresco. Un bebé en el hogar da luz y esperanza, da motivos y ilusión para seguir con lo cotidiano porque añade un punto de riesgo: la aventura de ser responsable de un ser vivo con todo un futuro por delante.
Cuando una mujer tiene cáncer en edades asociadas con la maternidad, este proyecto es anulado durante el tiempo que duran los tratamientos (entre 3 y 5 años como mínimo), con el riesgo de entrar en la etapa de la menopausia. Es duro. Muy duro. La mente se nubla y el corazón materno de la mujer se frustra. La atención selectiva te lleva a fijarte en todos los bebés que ves en la calle, en las embarazadas, en las familias felices de los parques... y tú con tu pañuelo luchando por salvar tu vida cuando te encantaría dar al mundo otra.
En medio de esta maraña de pensamientos entre el ego y el yo, me encontré la Ley del desapego, que dice que para adquirir cualquier cosa en el universo físico es preciso renunciar al apego a esa misma cosa. Esto no quiere decir que abandonemos la intención de crear nuestro deseo. No abandonamos la intención, ni abandonamos el deseo. Abandonamos nuestro apego al resultado.
Esta actitud es difícil, pero no imposible. Lo mejor son sus frutos, la serenidad y la tranquilidad ante la incertidumbre. La vida es mucho más grande y caprichosa de lo que imaginamos. No sé si volvé a ser madre, pero de momento soy tía.
Vivamos el presente con sus inseguridades y demos gracias por la VIDA.

domingo, 12 de junio de 2016

Llevo una temporada en formación entre PNL, coaching y constelaciones familiares. Es un mundo apasionante, la verdad, que invito a que conozcáis. Ayer, concretamente estuve en un taller en Valladolid sobre estos temas. De nuevo, me traje para casa tarea para pensar y reflexionar, porque hice un descubrimiento un tanto cómico-dramático. Os explico, a través de una dinámica proyectiva y con la ayuda de compañeros, vi que uno de mis problemas que más me ronrronea la cabeza (que es mi falta de cabellera) me lo estaba tomando como un divertimento... Mi primera reacción interior fue la de negarlo, pero después me di cuenta de que en el fondo esta siendo una oportunidad para desarrollar mi creatividad y sacar ni niña interior: juego con pañuelos, me pongo postizos, combino sombreros... ¡Me estoy divirtiendo y no soy consciente de ello! ¿Puede haber tanta incongruencia entre el consciente y lo inconsciente? Pues debe ser que sí.
A partir de ahora no me pienso perder ninguna oportunidad para sonreír cada vez que me mire al espejo. Yo pensando que era una víctima y en el fondo soy una brujilla juguetona.

viernes, 13 de mayo de 2016


Ayer fue un gran día por su gran aprendizaje. Tuve una discusión con una persona. La verdad es que parte del conflicto lo tenía yo, porque no había hecho bien un trámite. El enfrentamiento quedó en tablas, sin acuerdo, pero yo quedé tocada por descubrir mi error y mi orgullo.
Volví a casa del trabajo y seguía preocupada, hasta tal punto que se me olvidó que tenía una reunión (menos mal que no era con la misma persona). En otra ocasión, volvería a sentirme rabiosa y decepcionada por mi despiste. Sin embargo, hice algo diferente a otras veces. Vi que había sido necesario el descuido y el olvido porque supe sacarlo partido.
Comparto con vosotros mis dos descubrimientos que no son nuevos pero siempre me conviene recordar:
- si acepto y amo mis sombras y defectos me siento más libre y segura.
- todo lo que ocurre puede ser para bien, aunque tenga un inicio negativo.